El sueño del pescador: un cuento

El mar. La inmensidad de lo ancho y lo profundo, azul que se pierde en “un cielo boca arriba”. Hay un pescador que está sentado en la playa, toca la arena con sus dedos, siente la grandeza y no encuentra los límites de su cuerpo y el paisaje.

Cada mañana el pescador se levanta y adormilado se prepara un café, uno bien cargado. Ahí sentado sueña con los ojos abiertos, frente a él está el mar, ancho y profundo.

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En las madrugadas lanza su red para capturar los sueños y aunque su trayectoria empezó en alta mar, cuando estaba despierto, ahora no le importa pescar despierto o dormido pero siempre soñando.

Esta vez el pescador de sueños siente el mar diferente, sabe que el mezcal de la noche anterior lo ha hecho soñar con la verdad. Hoy, en el oscuro amanecer todo tiene forma, vuelan de color fosforescente libélulas, caballitos de mar, peces, pájaros y seres que nunca nadie ha visto.

Le vienen a la mente sus ancestros, su padre, su abuelo, esos marinos que lo iniciaron en los secretos del mar que traen consigo la calma, el dialogo silencioso con el universo.

Aparecen los recuerdos de las enseñanzas del mezcal. Tiene todos los sentidos abiertos, y después de haberla buscado por cielo, mar y tierra; de día y de noche, hoy el pescador ha dado con la verdad, el viaje que siempre lo lleva de regreso al universo.